Archive for Enero, 2008

Modding Nauman


“Death Animations”, 2007 de Brody Condon.

Modificación de una performace. Estrechamente ligada a procesos previos de modificación de videojuegos comerciales, así como a las subculturas del juego de rol fantástico en vivo y a los eventos performativos que incluyen reconstrucciones medievales, la obra es una recreación de la performace de Bruce NaumanTony Sinking into the Floor, Face Up and Face Down” de 1973. Realizada con un disfraz de fantasía medieval y a cámara lenta, combinando movimientos que se basan en las animaciones de muertes en los videojuegos.

Nauman a Venecia

Bruce Nauman representará a los Estados Unidos de América en la Bienal de Venecia 2009.

Del procomún analógico a los nuevos espacios públicos híbridos

 

 

Juan Freire ha llegado a ser quizás uno de los más reconocidos analistas y defensores de las herramientas y la filosofía de “código abierto” o, mejor dicho, de “espectro abierto”, como él mismo las denomina en la conferencia que os pasamos aquí. Esto se debe en buena medida a su labor como editor del blog Nómada, en el que encontramos además un interesante y documentado análisis de las transformaciones sociales, políticas y económicas que implica el/los uso/s de las tecnologías de la información y la comunicación (entre ellas Internet).

En la conferencia, que formó parte de las jornadas El procomún o las nuevas miradas a lo público organizadas el pasado Noviembre por MediaLab-Prado y la revista Archipiélago, aborda algunas cuestiones que nos resultan especialmente interesantes por cercanas, y que giran entorno al declive del espacio público, al tiempo que apunta o sugiere modelos alternativos de gestión: espacios híbridos (entre lo público y lo privado), auto-organizados, de cuyo diseño puedan participar los propios usuarios y a los cuales se superponga un estrato virtual capaz de “aumentar” sus posibilidades de uso (una propuesta muy en línea con el trabajo de Hackitectura, al que el propio Freire se refiere). En fin, él lo explica mucho mejor y mucho más extensamente en el vídeo, que la verdad, es un poco largo (dura dos horas entre la conferencia y la ronda de preguntas) aunque siempre podéis escucharlo de fondo mientras realizáis alguna tarea mecánica y repetitiva que no os impida prestar atención…

Athletic Automaton


¡Pedazo de vídeo!

Hoy retomamos nuestra faceta de “críticos musicales”, que la tenemos poco explotada aunque nos divierte y entretiene mucho. Nos atrevemos a afirmar aquí que Lightning Bolt y Arab On Radar son los dos grupos que más molan de lo que llevamos de siglo; sí señor, ni Radiohead ni hostias. Mientras que Lightning Bolt siguen en activo y proporcionándonos momentos tan “intensos” y “eufóricos” como este, Arab On Radar (AOR), más dados al malrollismo (aunque sin perder el sentido del humor) parecían haber desaparecido por completo después de su disolución en 2002.

Pero nada más lejos, resulta que Steven Mattos ha formado junto a Pat Crump (ex Pellum 123) un dúo llamado Athletic Automaton. Hasta la fecha han firmado sólo un par de LP’s, un split con Made in Mexico (banda del otro guitarrista de los AOR) y un disco a medias con AIDS Wolf -unos jovenzuelos de Montreal que, vamos a parar al mismo sitio otra vez, deben buena parte de su sonido a Arab On Radar-; el último LP de Athletic Automaton: “A journey through roman’s empire“, es una especie de disco conceptual de pega publicado en 2007 por el (mítico) sello Skingraft Records en los USA y, no te lo pierdas, Trece Grabaciones en España. A ver si cae la breva y alguien se atreve a traerlos por aquí y así podemos apreciar de cerca el look jugador de basket años 70 que lucen en directo, como podéis ver en el vídeo de arriba.

Cómo brindar un servicio artístico

Y como viene a pelo, nos descolgamos ahora con un texto de esos que han quedado un tiempo olvidados en los Favoritos de nuestro navegador. El texto es de mediados de los 90 pero no ha sido traducido al español hasta hace sólo un par o tres de años por la gente del proyecto Trama, a quién debemos agradecérselo. Bajo el título “Cómo brindar un servicio artístico: Una introducción“, Andrea Fraser analiza las consecuencias, tanto económicas como políticas, que tiene para los artistas la práctica de lo que se ha caracterizado como “proyectos artísticos”. Dando por sentado que no existen rasgos temáticos, ideológicos o procesuales comunes a este tipo de prácticas, Andrea Fraser llega a la conclusión de que lo que parecen compartir es el hecho de que todas “implican el consumo de una cantidad de trabajo que, o es superior a, o independiente de, cualquier producción material específica, y que no puede ser llevado a cabo como, o junto con, un producto“. Es decir, lo que caracteriza al trabajo en “proyectos artísticos” podría reducirse a un modelo económico: la provisión de servicios (como opuesto a la producción de bienes).

Esta tipologización serviría por un lado para establecer una pauta en las relaciones profesionales de los artistas con las instituciones, sin embargo, por otro lado pone de relieve una controversia no siempre evidente. En palabras de Andrea Fraser: “La lógica de la cuestión es bastante clara. Estamos demandando honorarios como compensación por trabajar dentro de organizaciones. Los honorarios son, por definición, el pago por servicios. Si estamos, pues, aceptando un pago a cambio de nuestros servicios, ¿eso significa que estamos sirviendo a aquellos que nos pagan? Si no, ¿a quién estamos sirviendo y sobre qué base demandamos el pago (y deberíamos demandarlo)? O, si es así, ¿cómo estamos sirviendo (y qué estamos sirviendo)?“. Es decir, lo que está aquí en juego es la “autonomía” del artista para “expresar opiniones críticas y comprometidas en actividades controversiales”. Por nuestra parte nos preguntamos si el de los artistas no es en cierta medida un servicio público e incluso hasta qué punto los museos y centros de arte no proveen a su vez de ciertos servicios a los artistas: la provisión de recursos y medios de producción sea tal vez el más evidente, pero también nos referimos a la provisión de un contexto de difusión, consumo y de lectura.

Andrea Fraser distingue la práctica artística entendida como provisión de servicios, de otro tipo de actividades que designa como producción de “contenidos” (pone como ejemplo “la educación o la seguridad en un museo“). De entrada podemos estar de acuerdo en esta categorización pero ¿qué sucede cuando la provisión de “contenidos educativos” se convierte en un ejercicio de crítica institucional (y en una práctica colaborativa para un sitio específico)?¿no se debe deparar el mismo grado de autonomía a este tipo de actividades que a la práctica artística?

Hace unas semanas, durante la mesa redonda de las jornadas para Técnicos Municipales de Artes Visuales organizadas por la Diputació de Barcelona y tras nuestra narración de todos los conflictos y cortapisas con los que nos hemos topado en la realización de projecte3*, Lidia Dalmau, del colectivo Sinapsis, nos hacía esta pregunta: ¿Hasta qué punto no éramos nosotros mismos los “culpables” (haciendo énfasis en el entrecomillado) de esta situación de conflicto y desacuerdo? Desde luego la pregunta es absolutamente pertinente y merece una respuesta extensa y compleja, pero una de las claves para responderla tal vez esté en que no entendemos la educación tanto como la provisión de unos contenidos educativos que responderían a unos objetivos prefijados sino como una práctica cultural en toda regla, lo que incluye comprometerse en “actividades controversiales”, o si no ¿para qué sirve la cultura? y ¿para qué debería servir la educación?