Hace algunos posts hablábamos aquí sobre el debate (teórico, pero también y de manera muy remarcable, político y legal) entorno a la ‘neutralidad de la red’. Un debate en el que se dirime, entre otras cosas, la posibilidad de controlar los contenidos que se mueven por la red y de manera específica los que comparten millones de usuarios en internet, penalizando el intercambio de material protegido por el copyright. Pues bien, ayer se votaron en el parlamento europeo las enmiendas presentadas por Malcolm Harbour que abren el camino a las medidas de control de internet y la ruptura de la neutralidad de la red. El resultado es que sólo dos europarlamentarios han votado en contra de dichas enmiendas. Lo mejor de todo es que este proceso, que influirá a millones de ciudadanos europeos, se ha llevado a cabo de un modo poco transparente -cuanto menos-: las votaciones del comité no han sido públicas y el seguimiento en los medios prácticamente nulo.
Carlos Alonso anunciaba antes de ayer en su blog la noticia de las votaciones y analiza hoy el resultado.



Pues mira lo que dicen ahora Sebastián (oe!) y Molina (buh!):
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Industria/Cultura/enfrentados/eMule/elpepusoc/20080714elpepusoc_7/Tes
Se entiende lo del oe! y el buh! no?
¿Es signigicativo que sea el ministro de industria quien defienda la libre circulación de contenidos en la red y que sea el de cultura quien defienda lo contrario…? (me pregunto)
Supongo que eso indica que industria pierde dinero y cual no, el Sebastián a la industria de las telecomunicaciones y el Molina a la industria de los contenidos. Obviamente aquí lo de la neutralidad de la red, aunque esté en juego, no está en los argumentos ni a favor ni en contra de las medidas, parece que por una vez la lógica económica se alía con la libertad, que viva telefonica.